¿Sabe usted que tener software pirata en su empresa o computador personal, es un delito y puede ir a la cárcel por esto?

Los colombianos tenemos un gran defecto, somos avaros y como dicen por ahí “lo barato sale caro”; y es que queremos sacar siempre provecho de cada situación, minimizando costos para maximizar utilidades, en principio diríamos que esto no es ningún pecado, pero, qué sucede si al minimizar costos vulneramos derechos ajenos.

Según investigación de la multinacional BSA (publicada por la revista Semana el 16 de junio de 2016), en Colombia una de cada dos empresas utiliza software pirata. Esto es preocupante porque el 50% de los empresarios colombianos están violentando los derechos de autor, que por cierto, en nuestro país esto es considerado una conducta delictiva.

Según la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), los derechos de autor son aquellos derechos que tienen los creadores sobre sus obras literarias y artísticas, es decir, para proteger creaciones como libros, música, pintura, escultura, programas informáticos, entre otros.

Los derechos de autor se clasifican en morales y patrimoniales, los morales son aquellos que reconocen la autoría de la obra o creación, y los patrimoniales hacen referencia a la explotación económica de dicha obra. Por ejemplo, sabemos que office pertenece a Microsoft, este reconocimiento hace parte de los derechos morales, y cuando Microsoft comercializa la licencia de office está haciendo uso de sus derechos patrimoniales.

Teniendo en cuenta la clasificación de los derechos de autor, la violación a los mismos implica mucho más que el no reconocer la titularidad de creación de una obra. Por ello, cuando se reproducen, comercializan, almacenan o utilizan, programas de computador y software sin licencia, es decir, “piratas”, se violan los derechos de autor patrimoniales.

Existen falsas afirmaciones en el medio, que hacen que, siendo conscientes de la utilización de un programa pirata, se siga utilizando e instalando. Esto sucede porque, por un lado, las personas desconocen la gravedad del asunto y solo piensan en el dinero que se van a ahorrar, y por otro lado, que la obligación de comprar licencias de los programas de computador y software, recae únicamente en las Empresas, lo que no es cierto, no obstante, generalmente es la DIAN, en su procedimiento de fiscalización a empresas, quien detecta las inconsistencias y las denuncia ante la fiscalía, quien eventualmente se encargará de realizar la debida investigación y procedimiento.

La legislación penal colombiana protege los derechos de autor; los artículos 270 y 271 de la ley 599 del 2000 (Código Penal) tipifican las conductas que vulneran los derechos de autor, tanto morales, como patrimoniales. Conforme al artículo 271, incurren en el delito de “violación a los derechos patrimoniales de autor y derechos conexos”, quienes realicen, entre otras, las siguientes conductas, sin autorización previa y expresa del titular:

  • Reproduzca obras o quien transporte, almacene, conserve, distribuya, importe, venda, ofrezca, adquiera, para la venta dichas obras.
  • Alquile o, de cualquier otro modo, programas de ordenador o soportes lógicos.
  • Disponga, realice o utilice, por cualquier medio o procedimiento, la comunicación, fijación, ejecución, exhibición, comercialización, difusión o distribución y representación de una obra de las protegidas en este título.

Y las sanciones para este tipo penal son dos, la primera prisión de 4 a 8 años, y la segunda, multa de 26,66 a 1000 SMLMV.

Teniendo en cuenta lo anterior, no solo quien vende licencias piratas incurre en un delito, también quién las almacena y utiliza, sin discriminar si es una empresa o no.

Esta es una invitación a respetar los derechos de autor, y no solo por el sistema impositivo y por las sanciones en las que se puede incurrir por la violación a los mismos, debido a que no es un tema económico ni de temor. Se trata de respetar los derechos ajenos de aquellos que hacen posible el mundo tecnológico, y que la vida sea cada vez más sencilla mediante las innovaciones  y soluciones tecnológicas.

Laura Martínez Morales.

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